Solo por hoy, sé agradecido (Kansha shite): el tercer principio del Reiki
El Reiki es una práctica de sanación energética de origen japonés basada en cinco principios éticos conocidos como gokai. El tercer principio del Reiki Usui es “Sólo por hoy, sé agradecido” (en japonés Kyo Dake Wa, Kansha Shite). En japonés, kyo dake wa significa “solo por hoy” y kansha shite significa “sé agradecido”. En conjunto, la frase invita a centrar nuestra atención en el presente y cultivar un estado de gratitud consciente en cada momento. Tal como enseñó el fundador del Reiki, Mikao Usui, este precepto de vivir agradecidos es considerado un remedio espiritual para sanar primero el alma antes que el cuerpo.
El principio “Solo por hoy, sé agradecido” actúa como un recordatorio constante de vivir el aquí y el ahora y dar gracias por lo que tenemos: la vida misma, nuestras circunstancias, lo que somos y lo que recibimos en el día a día. Practicarlo no implica ocultar las dificultades, sino adoptar una actitud de reconocimiento hacia todas las experiencias, buenas o malas. Como explican las enseñanzas tradicionales del Reiki, incluso los aspectos negativos de la vida pueden mirarse con gratitud, pues contienen lecciones y crecimiento personal. En palabras sencillas: apreciar el café de la mañana, el aire fresco al caminar o la sonrisa de un ser querido es practicar Kansha a cada paso, sintonizando con una vibración interna alta y sanadora.
Origen e historia según Mikao Usui
El sistema Reiki tradicional fue descubierto por Mikao Usui en Japón a comienzos del siglo XX. Usui fundó en 1922 la Usui Reiki Ryoho Gakkai (escuela de Reiki tradicional) en Tokio, donde enseñó Reiki a muchos pacientes. Durante sus sesiones observó que, aunque la energía sanaba el cuerpo, las enfermedades solían reaparecer si no sanaba primero el espíritu. Para curar “el alma” de sus alumnos, Usui enseñó los Cinco Principios de Reiki (Gokai) e insistió en que los repitieran cada mañana y cada noche, integrándolos en su vida diaria. De este modo pretendía cambiar la actitud de las personas y conectarlas con su esencia verdadera.
Los cinco principios (gokai) fueron grabados en piedra como parte de un monumento conmemorativo al maestro Usui en Tokio. Una reproducción muestra el texto en japonés antiguo tallado en la gran piedra que recuerda a Usui. Según diversas fuentes, los principios tienen su base en un antiguo documento japonés llamado “Principles of Health” (1914) del médico Bizan Suzuki. En dicho texto Suzuki recomendaba “sólo por hoy, no te enojes, no te preocupes, sé honesto, trabaja diligentemente y sé amable con los demás”. Usui habría encontrado inspiración en estas palabras y las adaptó a su enseñanza. La versión de Usui quedó finalmente sintetizada en japonés como “Kyo Dake Wa, Ikaruna; Shinpai Suna; Kansha Shite; Gyo wo Hageme; Hito ni Shinsetsu ni”.
A lo largo de los años el tercer principio ha conservado su esencia, aunque distintas escuelas de Reiki lo interpretan con matices propios. Tradicionalmente se ve como el camino a la paz interior: al agradecer, el ego se disuelve y nos conectamos con nuestro “yo” energético más profundo. En la actualidad se enfatiza también como una herramienta psicológica: la gratitud como práctica diaria mejora la actitud ante la vida y refuerza la conexión con la energía universal. Sea en un templo zen o en un taller de bienestar moderno, Kansha sigue siendo considerado “la puerta a la plenitud” en la filosofía Reiki.
Interpretaciones tradicionales y modernas
En su forma tradicional, Reiki describe “Kansha shite” como el poder de agradecer ante la dualidad mental. Usui enseñaba que la mente humana suele agradecer solo lo positivo, pero al entrenarnos en el agradecimiento por todo lo vivido, salimos de la “trampa de la dualidad” y accedemos a un estado de unidad energética. Dicho de otro modo, si somos agradecidos aún en medio de retos, despertamos un flujo de energía compasiva y equilibrada, muy apreciada en el Reiki Usui original. En este sentido tradicional, el agradecimiento se considera parte del Shin Shin Kaizen (mejoramiento de la mente y el cuerpo) que busca un practicante de Reiki.
En las interpretaciones más modernas se destaca el impacto psicológico y vibracional de la gratitud. Por ejemplo, la página de Casa Reiki y Salud explica que “la emoción de la gratitud genera una vibración muy alta, similar a la del amor incondicional. Juntas son una fuerza sanadora y armonizadora”. Así, se promueve ver el agradecimiento no solo como cortesía sino como un estado de alta energía cósmica. Además, muchos maestros actuales alientan a combinar Kansha con otras prácticas de desarrollo personal (diario de gratitud, meditación guiada, etc.) para mejorar la autoestima y la resiliencia.
También existe una visión pragmática en el mundo del Reiki contemporáneo: la gratitud es la “llave que abre la puerta de la abundancia”. Por ejemplo, sitios de reiki explican que darse cuenta de las bendiciones cotidianas trae mayor bienestar y atrae más situaciones positivas. En este sentido, Kano (así se proclama en algunas escuelas) el agradecimiento mantiene la mente en el presente y alejada de la ansiedad por el futuro, cumpliendo la primera parte “Sólo por hoy” del gokai. Modernamente, pues, Kansha se toma tanto como filosofía espiritual profunda como hábito diario práctico para elevar nuestra energía y actitud.
Practicar la gratitud en la vida diaria (con ejemplos)
Llevar el principio “Solo por hoy, sé agradecido” a la práctica cotidiana implica dedicar unos momentos del día a reconocer lo bueno que nos rodea. La ciencia del bienestar incluso sugiere acciones concretas: reflexionar cada día sobre las cosas positivas, desde lo más grande hasta lo más mundano. Por ejemplo, podrías agradecer un día de descanso tras una semana agitada, o algo simple como encontrar un lugar en el aparcamiento justo al llegar al supermercado. Apreciar detalles cotidianos –un café caliente por la mañana, el canto de los pájaros, una palabra amable de un compañero– entrena nuestra mente para ver la abundancia en lo ordinario.
Ejemplos prácticos:
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- Diario de gratitud: Al estilo de las recomendaciones médicas, llevar un cuaderno de agradecimientos ayuda mucho. Cada noche anota al menos tres cosas por las que estés agradecido de ese día (pueden ser minúsculas, como un atardecer bonito o una risotada con un amigo). Ponerlas por escrito (o mentalmente si prefieres) impulsa la emoción positiva asociada.
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- Agradecer en voz alta: Al iniciar el día, pronunciar en voz alta “Kyo dake wa, kansha shite” fijando la intención puede sincronizar tu mente con la energía del agradecimiento. Muchos practicantes sitúan con las palmas juntas (gassho) en silencio o con un “gracias” profundo al Universo antes de meditar o canalizar Reiki.
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- Agradecer a otros: Haz el ejercicio de decir “gracias” conscientemente a las personas que te ayudan. No es solo un acto de cortesía: según un estudio de Cleveland, los pacientes que recibieron Reiki reportaron encontrarse llenos de “sensaciones corporales positivas, emociones útiles y gratitud” tras las sesiones. Compartir ese agradecimiento (una nota de texto, una palabra amable, un abrazo) refuerza la energía sanadora tanto en quien lo da como en quien lo recibe.
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- Practicar el perdón: Otra forma de gratitud es perdonar. Reconciliarte con alguien puede entenderse como agradecer la lección que te brindó la experiencia. Muchos practicantes combinan kansha con el famoso mantra hawaiano Ho’oponopono (“lo siento, perdóname, gracias, te amo”) para liberar resentimientos y generar amor interno.
Incluir ejemplos diarios hace evidente que la gratitud es más que mentalizarse; se trata de sentir y expresar gratitud. Estudios clínicos apoyan que esto mejora nuestro bienestar: un informe del NIH indica que tomarse el tiempo para reconocer lo bueno en nuestra vida mejora la salud emocional y ayuda a sobrellevar el estrés. Es tan simple como: al despertar, agradece estar vivo; al comer, agradece la comida; al respirar, agradece el aire fresco. Con el paso del tiempo, esos momentos de gratitud repercuten en un ánimo más estable y positivo.
Beneficios emocionales, espirituales y energéticos
Practicar “Solo por hoy, sé agradecido” ofrece múltiples beneficios según la sabiduría Reiki y la investigación moderna. Emocionalmente, cultivar gratitud eleva nuestro estado de ánimo. Los estudios muestran que ser agradecido está vinculado a una menor incidencia de problemas del corazón y una mejor gestión del estrés. En palabras de los expertos del NIH, hacer un hábito de notar lo que va bien “puede mejorar tu bienestar emocional al ayudar a sobrellevar el estrés”. En la práctica del Reiki, agradecer reduce de inmediato emociones negativas: es el antídoto de la ira y la preocupación. Ser agradecido nos calma; como ilustra una anécdota tradicional, un samurái reacio a la violencia aprendió a contener la ira (“si levantas tu mano, restringe tu temperamento”) y años después la gratitud lo llevó a perdonar a su “deudor” antes que él consiguiera el dinero.
Espiritualmente, la gratitud limpia y alinea la energía interna. Según la filosofía Usui, cuando vivimos en gratitud nos acercamos al estado de anshin ritsumei (“paz interior, vida plena”). Al agradecer “todo, lo bueno y lo malo”, rompemos con el ego dualista y resonamos con la energía Reiki universal. Esto refuerza la idea de que Reiki no es solo sanación física: es una transformación del carácter. Practicantes afirman que, al integrar los gokai, desarrollan una mirada más compasiva hacia sí mismos y los demás, acelerando el crecimiento espiritual. Como dijo Doi Hiroshi (fundador del método Gendai Reiki), pronunciar los principios “con el corazón” convierte esas palabras en actos de amor y los integra en nuestra vibración vital.
Energéticamente, la gratitud ¡sube la frecuencia! Cada emoción positiva eleva nuestra vibración, y la gratitud en particular genera una “vibración muy alta, similar a la del amor incondicional”. En Reiki se cree que cuanto más alta es la vibración interna, más potente es la sanación. Es decir, agradecer puede potenciar el flujo de energía vital (ki), abriendo canales energéticos y limpiando bloqueos. El mismo principio de “mano sobre la mente” se aplica: una mente agradecida inunda el cuerpo con energías renovadoras. De hecho, tras una sesión de Reiki, muchos pacientes reportan sentir gratitud interna y externa, como alivio y conexión con el momento presente.
Para ejemplificar: estudios recientes han notado que pacientes con cáncer que recibieron reiki durante la quimioterapia no solo sintieron menos dolor o fatiga, sino que describieron su experiencia en términos de gratitud hacia la vida. En otras palabras, el bienestar energético se entrelaza con el agradecimiento a niveles muy profundos. Así, la gratitud se convierte en una poderosa técnica de sanación energética: al practicarla, creamos un ciclo positivo donde “actitudes positivas atraen resultados positivos” en armonía con la filosofía Reiki.
Enlace entre gratitud y sanación energética
El vínculo entre la gratitud y la sanación es uno de los pilares del tercer principio del Reiki. En términos sencillos, al agradecer activamos una corriente energética positiva que beneficia tanto la mente como el cuerpo. En la cultura japonesa se dice que “Kan SHA” (gratitud) literalmente eleva el Ki interno, lo que facilita que la energía universal fluya libremente para sanar cualquier dolencia. En Reiki se aprovecha este canal energético: un practicante agradecido en su corazón es un mejor canal para que la energía universal (rei) llegue al receptor.
Los beneficios medidos lo confirman. Además del estudio en pacientes con cáncer, investigaciones psicológicas coinciden en que la gratitud crea emociones positivas duraderas. El NIH destaca que, si bien la práctica de la gratitud no cura enfermedades por sí sola, ayuda a enfrentarlas mejor, reduciendo la percepción del dolor y estimulando sistemas de autocuración. En el ámbito energético, se interpreta que disminuir la tensión mental (ira, miedo, etc.) mediante el agradecimiento permite restaurar el equilibrio biopsicosocial del individuo, algo esencial en una terapia holística como el Reiki.
Además, la gratitud es el “pegamento” que nos mantiene alineados con el objetivo final de Reiki: el anshin ritsumei. Cuando vivimos en gratitud por “solo hoy”, nos liberamos de preocupaciones del pasado o miedos al futuro, y eso refleja directamente en una mejor circulación de energía. Para muchos maestros Reiki, simplemente empezar una sesión con una breve meditación de gratitud – por ejemplo, agradeciendo la energía vital antes de comenzar el autotratamiento – potencia notablemente los resultados. Es un disparador energético: agradeciendo al Universo antes de colocar las manos, se genera un campo energético armonizado, de frecuencia más elevada, en el que la energía sanadora Reiki fluye con mayor potencia.
Técnicas de Reiki relacionadas con la gratitud
El principio “Kansha shite” no es solo un lema pasivo: en las sesiones de Reiki se integra activamente. Aquí algunas técnicas comunes:
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- Recitación del Gokai en posición Gassho. Mikao Usui recomendó sentarse en posición gassho (palmas juntas al pecho) cada mañana y anochecer para recitar los cinco principios. Durante esa recitación, enfócate en el significado de “Kansha shite”, sintiendo cada “gracias” con todo tu ser. Esta práctica de meditación incita a que el principio penetre en el subconsciente y alinée tu energía desde el inicio del día.
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- Visualización de gratitud. Al dar Reiki a ti mismo o a otros, puedes dedicar unos instantes a visualizar una luz dorada (o verde esmeralda) de agradecimiento que fluye desde tu corazón hacia quien recibe. Imaginar cómo esa energía disuelve bloqueos mientras piensas “estoy agradecido por la sanación que ocurre” complementa la imposición de manos tradicional.
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- Mantra y afirmaciones. Integra palabras de gratitud en tus afirmaciones. Por ejemplo, durante la imposición de manos recita mentalmente o en voz baja frases como “Gracias por esta energía curativa” o “Inhalo gratitud, exhalo paz”. El uso de mantras (por ejemplo, “Arigatō” o “Kansha shite”) en japonés también se practica para conectar con el linaje tradicional.
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- Journaling post-sesión. Después de cada tratamiento, anima al receptor (o a ti mismo) a anotar en un diario las tres cosas por las que se siente agradecido tras la sesión. Esto refuerza la experiencia de sanación. De hecho, un hábito de gratitud por escrito (como sugiere la NIH) enriquece cualquier práctica de bienestar.
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- Integrar Ho’oponopono. Aunque no es estrictamente Reiki Usui, muchos terapeutas combinan la fórmula hawaiana de sanación con Reiki: “Lo siento, perdóname, gracias, te amo”. Es una forma de gratitud en acción, pidiendo perdón y agradeciendo. Al aplicar Reiki en chakras, mencionar mentalmente “gracias” al canalizar energía hacia un órgano o emoción disfuncional es igualmente efectivo.
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- Activación del chakra corazón. En sesiones avanzadas se puede enfocar energía Reiki específicamente al chakra Anahata (corazón), mientras se mentaliza gratitud por cada latido que permite dar y recibir amor. Esto realza las emociones positivas, como lo haría una meditación amorosa, pero con el doble impacto del Reiki.
Estas técnicas no sustituyen el tratamiento reiki clásico, sino que lo complementan. Su eficacia radica en combinar la intención consciente del practicante con las manos canalizadoras. En la misma línea, es común que maestros de Reiki cierren una sesión invitando al cliente a agradecer algo significativo ese día; se dice que “la energía se ancla mejor” si sale de la sesión con un corazón agradecido. En síntesis, cualquier ritual o hábito que engrandezca la gratitud –sea recitar el gokai, cantar un mantra, escribir agradecimientos o meditar sobre la respiración– está alineado con la filosofía Reiki y potencia la sanación.
Testimonios y experiencias
Si bien el Reiki suele abordarse con respeto a la ciencia, en la práctica clínica y testimonios personales abundan referencias a la gratitud experimentada en Reiki. Por ejemplo, según un estudio publicado en Journal of Pain and Symptom Management (resumido en Infobae), pacientes con cáncer que recibieron sesiones de Reiki durante la quimioterapia reportaron vivencias profundamente positivas: “Los pacientes también informaron sentirse relajados, con sensaciones corporales positivas, emociones útiles y gratitud”. Muchos de ellos calificaron la experiencia como “curativa” y solicitaron más sesiones. Este tipo de relatos coincide con la impresión de practicantes: es común que alguien diga “salí de la sesión con mucho agradecimiento por la vida” o “sentí paz y una gran gratitud interna”.
En el ámbito de quienes dan Reiki, es habitual escuchar que integrar la gratitud cambia “la vibración del tratamiento”. Por ejemplo, un practicante pudo afirmar que, al centrar su intención en la gratitud antes de dar Reiki a otra persona, sintió cómo aumentó su conexión energética y fue capaz de sanar más profundamente. Aunque estas anécdotas son subjetivas, han marcado la experiencia de muchos: la sensación de ligereza, paz y ampliación del corazón tras aplicar Kansha es tema recurrente en foros y grupos de Reiki.
Entre testimonios más cotidianos (disponibles en blogs o foros), encontramos comentarios como el de un terapeuta que dedicaba su Reiki diario a dar gracias por el amor en su vida. Él contaba que, al practicar esto consistentemente, notó que los resultados de sus tratamientos mejoraron: los receptores se recuperaban con mayor rapidez y mostraban una sonrisa desde el inicio. Aunque no hay siempre evidencia científica estricta de cada caso, estas experiencias compartidas refuerzan el mensaje central del principio: dar gracias facilita la sanación.
Comparación con otras filosofías y religiones
La idea de practicar la gratitud es común a muchas tradiciones espirituales, lo que refuerza la universalidad del principio Reiki. Por ejemplo, en el budismo Zen (que influyó a Usui), existe la noción de “Arigatō” (gracias) hacia la vida y sus lecciones. El Instituto Valenciano de Terapias Naturales señala que “el budismo Zen nos enseña que todo, incluso lo que llamamos ‘malo’, debe ser agradecido, pues ese todo contiene las enseñanzas necesarias para progresar en el amor”. De modo similar, en la filosofía taoísta y el shintoísmo japonés se valora la armonía con la naturaleza; por ello agradecer al sol, al viento o a los antepasados es parte del camino hacia el equilibrio (algo implícito en la postura de respeto matutino de los Gokai, “Asa yū gasshō shite…”).
En el cristianismo también hay un mandato claro de gratitud: en la Biblia, 1 Tesalonicenses 5:18 dice “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. Esto refleja la misma idea reiki de agradecer siempre. Del mismo modo, en muchas enseñanzas hinduistas se alienta a dar gracias a Brahma o al amor universal mediante oraciones de ofrenda. En el estoicismo, aunque sin la palabra “gratitud” explícita, se promueve ver cada obstáculo como oportunidad de virtud (Marcus Aurelius reflexiona sobre agradecer incluso las dificultades por su valor formativo).
Incluso en prácticas chamánicas o amerindias hay versiones de agradecimiento: al terminar una ceremonia, algunos chamanes dan las “Gracias Tierra, Gracias Sol”, similar al “Solo por hoy, sé agradecido” que nos ancla en el presente. La convergencia es clara: agradecer abre la puerta a la paz espiritual. En el Reiki, esta comparación sirve para entender que no estamos inventando nada nuevo, sino retomando un “sentir universal” que, independientemente de la religión, nos conecta a todos. Así, Kansha Shite actúa como un hilo rojo que une al Reiki con otras filosofías de vida, reforzando su profundidad y alcance.
Consejos prácticos para integrar el gokai en sesiones de Reiki
Integrar “Sólo por hoy, sé agradecido” en tus prácticas diarias de Reiki puede ser fácil con pequeños hábitos:
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- Recita los Gokai antes y después de cada sesión. Como aprendimos, Usui Sensei sugería repetir los principios en posición gassho al comenzar y finalizar las prácticas. Aprovecha ese momento para sentir cada frase. Al recitar Kansha Shite, imagina que envías un rayo de gratitud hacia tu interior y el universo. Esto entrena tu enfoque energético desde el inicio.
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- Establece intenciones de gratitud. Antes de dar o recibir Reiki, cierra los ojos, respira hondo y di en silencio “agradezco este canal de sanación”, o algo personal, como “gracias por la vida que poseo ahora”. Así anclas tu energía en la frecuencia de gratitud. Puedes acompañarlo colocando la mano en el chakra del corazón y visualizando tu ki envolviendo todo tu cuerpo de luz verde (color asociado al amor y la gratitud).
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- Comparte durante la sesión. No temas decirle al receptor o al maestro algo de gratitud antes de empezar: puede ser “gracias por esta oportunidad de sanar juntos” o “estoy agradecido por tu presencia”. Este simple gesto crea un ambiente energético fluido y amoroso.
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- Diario de reflexión post-sesión. Después de cada sesión (ya sea como terapeuta o cliente), dedica unos minutos a escribir qué sentiste y por qué estás agradecido. Por ejemplo: “agradezco sentir la calma al final del tratamiento”. Este ejercicio, recomendado por expertos en gratitud, solidifica la experiencia positiva y potencia la intención de seguir mejorando al día siguiente.
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- Integra visuales de agradecimiento en tu espacio. Si tienes un altar, coloca una nota o imagen con la frase Kyo Dake Wa, Kansha Shite, y mira o toca eso antes de cada práctica. Ver el principio escrito (por ejemplo, en caligrafía japonesa como en [27†L174-L181]) reafirma la conexión con la filosofía original.
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- Sé consciente todo el día. Más allá de la sesión formal, entrena tu mente para encontrar un “gracias” en cada acción cotidiana: al encender la luz, agradece por la electricidad; al abrir la puerta, agradece a la madera o al carpintero. Aunque suene irónico, este detalle –“dar gracias por la lluvia que riega tus plantas”– amplía la intención Reiki fuera de la consulta.
En resumen, llevar el tercer principio a la práctica no requiere rituales complicados. Se trata de una actitud activa. Recitar, meditar o escribir son solo formas de recordarlo. Al final, el objetivo es que “solo por hoy” la gratitud sea la nota musical que resuena en tu vida y en cada sesión de Reiki. Como consejo final: empieza el día dando gracias por algo (aunque sea un sorbo de café caliente) y termínalo de la misma manera (por ejemplo, agradeciendo la almohada que te da descanso). De ese modo, convertirás a Kansha shite en un compañero constante, mejorando no solo tus sesiones energéticas sino tu día a día con alegría y plenitud.
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